Ver el bosque completo - 21.º Consejo Mundial de YMCA
- YMCA Perú
- Jul 31
- 3 min read
Por Santiago Mena, Vicepresidente de YMCA Perú y miembro de la 6.ª Cohorte de Agentes de Cambio. Toronto nos recibió con una lluvia torrencial. Como parte de la delegación de YMCA Perú, llegué al hotel completamente empapado. Durante la semana me enfermé, corrí de un lado para otro, y hubo días en que dormir fue casi un lujo. Sin embargo, al mirar atrás, puedo decir con absoluta convicción que fue una de las experiencias más valiosas que he vivido dentro del Movimiento YMCA.

Participar en el 21.º Consejo Mundial de YMCA fue mucho más que asistir a un encuentro internacional. Fue una oportunidad para descubrir, en toda su dimensión, lo que significa pertenecer a una comunidad global comprometida con transformar vidas y fortalecer comunidades.
En nuestro día a día como dirigentes, voluntarios o profesionales, solemos enfocarnos en los desafíos inmediatos de nuestras organizaciones. Estamos concentrados en los programas, proyectos y responsabilidades que tenemos a cargo. A veces, sin darnos cuenta, terminamos concentrados en una sola rama del árbol y olvidamos observar el bosque completo.
El Consejo Mundial me permitió, precisamente, hacer esa pausa y levantar la mirada.
Durante una semana compartí con personas de distintos países, culturas y realidades que, pese a las diferencias, comparten una misma misión. Escuché historias de innovación, resiliencia y liderazgo juvenil. Conocí iniciativas que están generando impacto en sus comunidades y descubrí que muchos de los desafíos que enfrentamos en Perú también son compartidos por otras YMCA alrededor del mundo.
Uno de los aspectos más significativos para mí fue reencontrarme con mis compañeros y compañeras de la 6.ª Cohorte de Agentes de Cambio. Ver a jóvenes liderando conversaciones, impulsando proyectos e influyendo en espacios de decisión reafirma mi convicción de que el liderazgo juvenil no es una aspiración futura, sino una realidad presente dentro del Movimiento.
También fue inspirador observar el protagonismo de América Latina y el Caribe. Nuestra región estuvo presente en los espacios de diálogo, aprendizaje y gobernanza, aportando su experiencia y demostrando que cuenta con una generación de líderes comprometidos con el futuro de YMCA.
Regreso a Perú profundamente agradecido: por las personas que conocí, por las conversaciones que compartimos y por la oportunidad de representar a YMCA Perú en un espacio tan relevante para nuestro Movimiento.
Pero, sobre todo, regreso con una renovada responsabilidad: convertir los aprendizajes, las conexiones y la inspiración recibida en acciones concretas que fortalezcan a nuestra YMCA y generen un impacto positivo en las comunidades a las que servimos.
Creo firmemente que el futuro de nuestro Movimiento pasa por jóvenes empoderados, alianzas más sólidas y una visión global que nos permita responder a los desafíos de nuestro tiempo sin perder nuestra identidad y nuestros valores.
El Consejo Mundial me recordó que somos parte de algo mucho más grande que nosotros mismos. Cada proyecto, cada voluntario, cada comunidad y cada joven forman parte de un movimiento global que trabaja por un mismo propósito.
Al volver a ver el bosque completo comprendí que el verdadero impacto de YMCA no se mide únicamente por lo que hacemos en nuestras organizaciones, sino por la fuerza de una comunidad mundial que, desde distintos contextos, avanza unida para transformar vidas. Esa certeza es, sin duda, el mayor regalo que me llevo de Toronto y el compromiso con el que regreso para seguir sirviendo, aprendiendo y construyendo, junto a otros, el futuro de YMCA.




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