Semana Santa en Asia: más de 400 personas vivieron cuatro días de comunidad, naturaleza y sentido en la Sede Playa de YMCA
- YMCA Perú
- 6 days ago
- 2 min read
Del 2 al 5 de abril, Y Camp Asia reunió a familias de distintas edades en una experiencia donde cada quien encontró su forma de vivir Semana Santa.
Hay quienes la viven desde la fe. Hay quienes la viven desde el descanso. Hay quienes la viven desde el movimiento, la creatividad o simplemente el tiempo compartido con la familia. Y Camp no eligió una sola de esas formas: las acogió todas.

Esta Semana Santa, más de 400 personas encontraron su lugar en el mismo espacio.
Un recorrido, no un catálogo
La agenda de los cuatro días respondió al modelo institucional de YMCA: cada actividad existe porque construye algo, no porque llena un horario. Ejercicios terapéuticos al amanecer, baile, ferias creativas para niños, campeonato de vóley, talleres y yoga frente al mar. Movimiento, creación y convivencia como formas concretas de desarrollo integral, conducidas por líderes formados en la metodología YMCA.
La dimensión espiritual de Semana Santa fue parte esencial y atravesó los cuatro días: reflexión al atardecer del jueves, el Viacrucis el viernes, la Ceremonia de la Luz y la gran fogata en playa el sábado. Más que bloques separados, fue un hilo disponible para quienes deseaban sumarse: respeto entre personas, cuidado del entorno y buen trato como práctica concreta de convivencia.
Eso es lo que en YMCA se entiende por triángulo rojo: no tres dimensiones que se turnan, sino una sola experiencia donde lo físico, lo creativo y lo espiritual coexisten sin que ninguno desplace a los demás.
Setenta años en el mismo lugar
Desde 1955, YMCA Perú mantiene una sede en el kilómetro 115 de la Panamericana Sur. En ese tiempo, Asia pasó a convertirse en una de las zonas costeras de mayor crecimiento del país. Y Camp eligió no seguir esa transformación: apuesta por un campamento con cabañas, fogatas, salvavidas, zona de camping y una aldea que recibe grupos organizados de hasta 120 personas, donde miles de niños han vivido su primer campamento. Un espacio donde el acceso al mar sigue siendo parte de la experiencia más que un privilegio.
Siete décadas en el mismo territorio, con la misma convicción: que una comunidad que se reúne frente al mar para moverse, crear y compartir necesita un espacio que lo haga posible, sin que el costo o la lógica del mercado lo determine.
Los lotes de la temporada 2026 se agotaron. Las familias se integran. La comunidad crece. Y el campamento sigue siendo, después de más de 70 años, un espacio de vida al aire libre para todas y todos.






















Comments