Aprender Diferente: El Modelo YMCA para un Mundo que Cambia
- Maria Becerra Shulla

- Feb 11
- 3 min read
Educación integral y liderazgo con propósito, sustentados en el voluntariado como eje de transformación comunitaria.

El inicio del año escolar 2026 representa una oportunidad excepcional para renovar nuestro compromiso con una educación integral, inclusiva y profundamente humana. En YMCA Colegios entendemos que formar no es solo transmitir conocimientos, sino desarrollar personas capaces de tomar decisiones éticas, colaborar con otros y liderar procesos de cambio en sus comunidades. Ese es el corazón de nuestro modelo: aprender diferente para transformar realidades.
Con ese propósito, los docentes de nuestras tres sedes participan, antes del inicio de clases, en un itinerario de capacitación diseñado para potenciar las estrategias de aprendizaje en el aula, promover el desarrollo socioemocional y reconocer las fortalezas individuales de cada estudiante. Estas jornadas fortalecen competencias pedagógicas y, a la vez, brindan herramientas concretas para el acompañamiento afectivo, la evaluación formativa y la personalización de la enseñanza.
Desde la Dirección Ejecutiva de Educación Formal, articulamos la fase de planeamiento y ejecución que permite iniciar el año con equipos empoderados y objetivos claros. Esta gestión integra áreas de intervención que se complementan: salud y prevención, innovación pedagógica, bienestar emocional y crecimiento personal. Nuestra experiencia de cinco décadas nos ha demostrado que la excelencia académica es inseparable del desarrollo humano de quienes enseñan y de quienes aprenden.
En 2026 reafirmamos nuestra apuesta por el aprendizaje experiencial: un enfoque que vincula conocimiento, práctica y reflexión crítica. Así, el aula se convierte en laboratorio de ideas y puente hacia el entorno, donde los estudiantes resuelven problemas reales, trabajan colaborativamente, ejercitan la comunicación efectiva y fortalecen la perseverancia y la autonomía. La creatividad deja de ser un accesorio y se vuelve parte del método: crear, experimentar, equivocarse, ajustar y volver a intentar.
Un rasgo distintivo de nuestro modelo es el voluntariado como eje formativo. En YMCA, el servicio a la comunidad no es un “anexo” del currículo; es una estrategia educativa que integra valores, ciudadanía y liderazgo con propósito. A través de experiencias de servicio, proyectos solidarios y redes de apoyo barrial, nuestros estudiantes aprenden a mirar el mundo con empatía, a identificar necesidades reales y a diseñar respuestas sostenibles. Esta postura institucional fortalece el sentido de pertenencia, la responsabilidad social y la convicción de que toda persona puede ser agente de cambio.
Este enfoque también empodera a nuestro cuerpo docente: el voluntariado impulsa prácticas pedagógicas interdisciplinarias, abre espacios para la tutoría significativa y crea oportunidades para que las habilidades socioemocionales —como la escucha activa, la resolución colaborativa de conflictos y la mentalidad de crecimiento— se enseñen y se vivan. Los equipos directivos, por su parte, aseguran la gobernanza pedagógica y la evaluación de impacto, garantizando que cada proyecto cuente con objetivos claros, indicadores de logro y retroalimentación para la mejora continua.
Las familias son aliadas estratégicas en esta ruta. Nuestra intervención parte de la confianza, el diálogo y la corresponsabilidad: informar, involucrar, escuchar y co-construir. Cuando la escuela y la familia comparten un horizonte, el acompañamiento al estudiante se vuelve coherente y sostenido. En YMCA Colegios promovemos espacios de formación parental, voluntariado familiar y participación en proyectos comunitarios, porque educar es una tarea compartida.
Cada año supone un desafío y, al mismo tiempo, una gran posibilidad. Encaramos 2026 con visión y propósito: consolidar el desarrollo integral de nuestros estudiantes, afianzar vínculos con las familias, promover su proyecto de vida y fortalecer su personalidad para que enfrenten con solvencia los cambios de un mundo dinámico. Nuestro legado de cinco décadas es una invitación a mirar lejos sin perder la cercanía del día a día; a innovar con sentido; a mantener el estándar académico mientras cultivamos el carácter.
“Aprender diferente” no es una consigna, es una práctica sostenida en la evidencia de lo que transforma: docentes empoderados, estudiantes protagonistas, familias comprometidas y voluntariado con impacto. Así, lo que ocurre en el aula trasciende sus paredes y se convierte en huella: la huella de una educación que inspira acompaña y transforma.






















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