Aprender, crecer y avanzar a través del karate
- YMCA Perú
- Feb 17
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La experiencia de un voluntariado que, mediante el juego y el movimiento, fortaleció la confianza, la convivencia y el desarrollo físico y emocional de niñas y niños.

Carlos Enriques Rodríguez Dueñas – Profesor voluntario de karate Mi experiencia como profesor voluntario de karate con los niños y niñas del Centro de Acogida Residencial Arco Iris del INABIF ha sido profundamente enriquecedora, tanto a nivel profesional como personal. A través de las sesiones desarrolladas, el karate se convirtió en una herramienta formativa que permitió promover valores, disciplina y bienestar integral en los participantes, en un ambiente seguro, respetuoso y motivador.
Durante las clases se trabajaron principalmente juegos físicos recreativos, los cuales fueron fundamentales para incentivar la participación activa de los niños y niñas, fortalecer su confianza y generar espacios de integración y disfrute. Estas actividades permitieron desarrollar habilidades físicas básicas como la agilidad, el equilibrio y la coordinación motora, adaptándose siempre a las edades y capacidades de cada grupo.
Asimismo, se introdujeron técnicas básicas de karate, enfocadas en movimientos simples, posturas fundamentales y ejercicios de control corporal. A través de estas prácticas, los niños y niñas lograron mejorar su coordinación, así como su atención y concentración, aprendiendo a seguir instrucciones, respetar turnos y trabajar en equipo. El karate no solo fue una actividad física, sino también una oportunidad para fomentar el autocontrol, la perseverancia y el respeto mutuo.

Uno de los aspectos más destacados de esta experiencia fue la entusiasta participación de los niños y niñas. Desde el inicio mostraron interés, compromiso y una actitud positiva frente a cada sesión, lo que permitió generar un ambiente de aprendizaje dinámico y motivador. Ver su progreso, entusiasmo y alegría al lograr nuevos movimientos o completar los ejercicios fue una de las mayores satisfacciones del voluntariado.
Considero que esta actividad tuvo un impacto positivo en su desarrollo físico y emocional, brindándoles un espacio de expresión, aprendizaje y recreación. Ser parte de esta iniciativa reafirma la importancia del voluntariado como una herramienta de transformación social y personal, y agradezco al INABIF por la oportunidad de contribuir al bienestar de los niños y niñas a través del karate.




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